sábado, 19 de noviembre de 2011

A los demás háblales de sus vidas, no de la tuya.

Deja, por favor, de preguntarme continuamente que es lo que me pasa o me deja de pasar contigo. Tú sabrás que hiciste en su momento, para que de un día para otro, me enfriara así contigo. Mi estado de ánimo contigo, no es ni más ni menos, que la  consecuencia de tus actos. Antes de hacer o hablar ¡ Piensa ! Has tirado por la borda varios años de amistad. Tú sabrás el porqué. Yo también lo sé. Pero no pido, ni quiero explicaciones, por eso ni lo nombro. Algún día comprenderás lo fácil que es perder la confianza de una persona que tiene dos dedos de frente, y lo difícil que se hace el volver a intentar recuperarla.